Pues sí. Parece que los "cerqueros" del Cantábrico están de enhorabuena. Y es que no sólo la crisis económica está afectando el mercado pesquero. Hace cinco años, un estudio científico del Gobierno detectó un inmenso decrecimiento de la especie del bocarte/anchoa. Con una biomasa de 18 millones de kilos, se decidió decretar el cierre del caladero para la pesca de la especie con el fin de procurar su regeneración. Ese cierre se ha prolongado por espacio de cinco años, hasta la costera del 2010. Y parece que ha dado resultado...
El buen precio de la sardina podría no ser la única buena noticia para los pescadores de la Cornisa Norte. La Secretaría General del Mar difundió esta pasada semana los datos de la última campaña de evaluación de la anchoa que arrojan resultados muy positivos, tanto que se ha superado la biomasa de precaución por primera vez desde el año 2005.
Según los científicos de Azti -el organismo vasco de investigación que ha desarrollado los trabajos a bordo del buque Emma Bardán -, en el caladero hay en torno a 36.500 toneladas en el golfo de Vizcaya, más de 3.000 por encima de la considerada biomasa de precaución; esto es, la cantidad mínima para garantizar la reproducción y supervivencia de la especie.
A tenor de los buenos resultados, la Secretaría General del Mar se apresuró a anunciar que reclamará que la pesquería de la anchoa permanezca abierta el próximo año. Y demandará que se mantenga con valores superiores a los que se fijaron en el 2010, en el que se autorizó un total admisible de capturas (TAC) de 7.000 toneladas.
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